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Ahorro neto legal

Se define el ahorro neto legal de una Entidad local como la diferencia entre los derechos liquidados del estado de ingresos y las obligaciones reconocidas del estado de gastos, minorada en el importe de una anualidad teórica de amortización de los préstamos pendientes de reembolso y de los que estén proyectados.

Representa la medida en que la entidad local puede hacer frente a nuevas deudas, teniendo en cuenta su estructura de ingresos y gastos y las deudas concertadas que tiene pendientes.

Es un indicador de relevancia, tanto por la información que suministra como por las implicaciones legales que puede tener en cuanto a la obtención de préstamos a largo plazo y la necesidad de elaborar un Plan de saneamiento.

La información que proporciona refleja la solvencia de la Entidad local, esto es, el equilibrio necesario entre ingresos y gastos corrientes para no incurrir en Remanentes de tesorería negativos que generen falta de liquidez y retrasos en los pagos en el cumplimiento de sus obligaciones.

Además, permite determinar la capacidad futura de endeudamiento de la Entidad local. No se podrán concertar nuevas operaciones de préstamo a largo plazo cuando de la liquidación presupuestaria del último ejercicio se deduzca ahorro neto negativo. El Pleno de la Corporación deberá aprobar un Plan de saneamiento financiero a realizar en un plazo no superior a tres años, que permita ajustar a cero dicho saldo.

Para analizar la solvencia financiera de la Entidad local es preciso contemplar los siguientes escenarios:
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  • Ahorro neto positivo y Remanente de tesorería positivo. En este caso las condiciones de solvencia financiera de la Entidad están garantizadas.
  • ­Ahorro neto negativo y Remanente de tesorería negativo. Este escenario constituye una clara y evidente manifestación de insolvencia financiera a corto plazo, que la legislación vigente intenta subsanar con Planes de saneamiento, reducción de gastos o bien exigiendo la aprobación de presupuestos con superávit en ejercicios posteriores. Además, tampoco se cumplen las condiciones que garantizan el equilibrio a largo plazo.
  • ­Ahorro neto negativo y Remanente de tesorería positivo. Es un escenario inestable porque falla la condición suficiente de equilibrio a largo plazo. El ahorro neto negativo debería reducir la parte general del Remanente de tesorería del ejercicio. La situación obliga a realizar un seguimiento cuidadoso de la cuantía y evolución de estas variables, a fin de evitar que el gasto corriente se financie con deuda (por ejemplo, pólizas de crédito renovables), afectando a los saldos positivos del Remanente de tesorería.
  • Ahorro neto positivo y Remanente de tesorería negativo. Es otro escenario inestable porque su mantenimiento en el tiempo se asocia a incumplimientos sistemáticos de la legislación que regula el funcionamiento de estas magnitudes. Si el Remanente de tesorería es recurrentemente negativo (condición opuesta a la solvencia financiera), la ley exige reducir gastos, lo que debería obligar a que una parte o la totalidad del ahorro neto del ejercicio se destinara a financiar esas deudas.
     

 

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